domingo, 9 de noviembre de 2014

Práctica 3.

TÉCNICA DE COLOCACIÓN DE LA SONDA NASOGÁSTRICA


La práctica del pasado día consistió en aprender el proceso de colocación de una sonda nasogástrica en pacientes que necesiten nutrición enteral, etc…

La técnica no es aséptica, porque se trabaja tanto con material estéril como no estéril, además de que en la zona donde se va a proceder con la técnica es de las más contaminadas del cuerpo. Aunque no está de más añadir que existen sistemas en el cuerpo para regular la entrada de estos microorganismos.

Para comenzar con la técnica, describiremos el material que vamos a usar:

·         Sonda nasogástrica
·         Guantes no estériles (o estériles si se prefiere)
·         Lubricante hidrosoluble
·         Jeringa de 50ml
·         Material para la fijación de la sonda como esparadrapo
·         Fonendoscopio
·         Toalla o empapador desechable
·         Gasas
·         Vaso con agua y caña para aspirar

El procedimiento se desarrolla de la siguiente forma:

·         Para empezar, le explicaremos al paciente que va a ser intervenido cómo es la técnica, por qué la necesita, y la necesidad de que colabore para hacerla más fácil y sin complicaciones.
·         Preparamos todo el material necesario en nuestro campo, dividiéndolo en estéril (guantes, sonda y jeringa) y no estéril (el resto del material: lubricante, esparadrapo...) y elegimos la sonda del calibre adecuado para nuestro paciente, las hay más rígidas o flexibles dependiendo de si se utilizan para succión o para nutrición enteral, respectivamente.
·         Colocamos al paciente en posición de sedestación, le cubrimos el pecho con la toalla, nos lavamos las manos y nos ponemos los guantes.
·         Pedimos al paciente que respire por cada uno de los orificios nasales mientras tapamos el contralateral y elegimos la ventana nasal por la que respire peor.
·         A continuación determinamos la longitud de la sonda nasogástrica, midiendo la distancia desde la punta de la nariz al lóbulo de la oreja y de ahí hasta la apófisis xifoides, y lo marcamos con un rotulador.
·         Lubricamos la punta de la sonda, la pinzamos o cerramos la válvula, y la introducimos por la ventana nasal seleccionada hasta llegar a la orofaringe, pidiendo al paciente que incline la cabeza hacia atrás.
·         Una vez se llega a la orofaringe (el paciente coloca la cabeza en posición normal), paramos y pedimos al paciente que tome agua y comience a tragar. Con la ayuda de los movimientos peristálticos en el esófago, y el cierre de las vías aéreas gracias a la epiglotis, conseguimos que la sonda avance por la vía adecuada y llegue al estómago, siempre guiándonos con la marca con rotulador.
·         Una vez introducida en su totalidad, procedemos a comprobar que está colocada correctamente. Para ello, conectamos la jeringa a la sonda y aspiramos. Debemos obtener contenido gástrico, el cual una vez extraído se deshecha. También podemos insuflar aire y escuchar con el fonendoscopio a nivel del epigastrio un ruido de gorgoteo.
·         Ahora que está bien colocada, nos quitamos los guantes y la fijamos con esparadrapo en la nariz, para lo cual existen diversas técnicas. Muy importante fijarse en que la sonda no apoya en ninguna de las paredes para evitar úlceras por presión.

También es muy importante realizar un buen mantenimiento de la sonda una vez está colocada:

·         Para evitar úlceras por presión en el interior gástrico se variará el punto de apoyo de la sonda girándola.
·         Mantener una higiene bucal adecuada.
·         Mantener siempre permeable la sonda irrigando al menos una vez al día unos 30 ml de agua.

Cuando el paciente ya no necesite la sonda, o debamos hacer un cambio, este será el procedimiento de extracción:

·         Nos lavamos las manos y nos ponemos los guantes.
·         Explicamos al paciente la técnica y lo colocamos en posición de sedestación.
·         Pinzamos la sonda para evitar pérdidas y quitamos el esparadrapo.
·         Pedimos al paciente que haga una inspiración profunda y espire lentamente, mientras nosotros extraemos con un movimiento suave, firme y moderadamente rápido la sonda. Podemos hablar con el paciente mientras lo hacemos para que no se ponga nervioso.

Y así concluiría el proceso de la colocación de una sonda nasogástrica.

Esta técnica, como ya hemos mencionado antes, se usa tanto en succiones como en nutrición enteral. A continuación, explicaré un poco más en profundidad algunos detalles de la nutrición enteral.

·         La nutrición enteral se usa en pacientes que presentan disfunciones tanto en el tracto bucal como esofágico, o alteraciones motoras, y por ello necesitan que el alimento vaya directamente al estómago.
·         La dieta enteral se administrará a los pacientes como si de una dieta normal se tratase, en cuanto a horarios. En los hospitales hay sales destinadas a esta tarea.
·         La preparación requiere condiciones higiénicas, comprobar la fecha de caducidad y aspecto del alimento. Cuando sea necesario, se conservará el resto del alimento en la nevera, pero no más de 24 horas. Para ello se anotará la hora de abierto.
·         La administración al paciente debe durar lo mismo que una comida normal, unos 20 minutos, llenando la jeringa en cada toma unos 30 ml hasta administrar su totalidad. Una vez acabamos, debemos limpiar la sonda con 30ml de agua.
·         En los próximos minutos a la toma hay que observar si el paciente presenta alguna molestia o rechazo. Si esto ocurre, habría que modificar el preparado.
Siempre recordar que la interacción con el paciente es crucial, y si mientras alimentamos al paciente conversamos con él, obtendremos buenos resultados y adherencia terapéutica.

SUSANA MARTÍNEZ SÁNCHEZ

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