miércoles, 5 de noviembre de 2014

Práctica 3


Sondaje Nasogástrico

El sondaje nasogástrico es una técnica de enfermería que consiste en la introducción de una sonda flexible en el estómago a través de uno de los orificios nasales.  Esta técnica tiene varias finalidades como:
-Administrar alimentos de forma enteral.
- Administrar medicamentos
- Realizar lavados gástricos
-Aspirar contenido gástrico para prevenir broncoaspiraciones en pacientes intubados
-Retirar aire o líquido del estómago
- Controlar la hemorragia digestiva alta (HDA) 
-Obtener contenido gástrico para analizar.

Esta técnica no se podrá efectuar en caso de que el paciente presente desviación del tabique nasal, fractura de la base del cráneo o de algún hueso de la cara o en el caso de taponamiento nasal.

Nos disponemos a preparar los materiales para realizar esta práctica, necesitaremos:

  • ·         Sonda nasogástrica del calibre adecuado. Esta puede ser de polivinilo, grueso calibre y rigidez por lo que puede causar lesiones con las mucosas en contacto, o de poliuretano y silicona, siendo de menor calibre y más flexibles, pero teniendo un mayor grado de obstrucción de la sonda.
  • ·         Lubricante hidrosoluble.
  • ·         Guantes no estériles.
  • ·         Gasas y esparadrapo hipo alergénico.
  • ·         Jeringa de 50 ml.
  • ·         Fonendoscopio.
  • ·         Bolsa de drenaje
  • ·         Empapador desechable.
  • ·         Tapón para sonda o pinzas.
  • ·         Linterna y depresor lingual.


Una vez que están todos los materiales preparados es hora de identificar al paciente y de informar sobre la práctica que vamos a realizar. La introducción de una sonda por el orificio nasal es una práctica bastante desagradable para el paciente por lo que debemos de darle una buena instrucción sobre el proceso que vamos a seguir así como decirle que manifieste cualquier molestia como náuseas y mantenga la calma. Los pasos que seguimos son los siguientes:

1-      Procedemos a realizar un correcto lavado de manos y colocamos el material en un lugar adecuado que nos permita una buena accesibilidad a él. De acuerdo con las características del paciente elegimos el tamaño y material de la sonda adecuados.
2-      Una vez que hemos explicado el procedimiento y como el paciente debe de colaborar lo colocamos en posición Fowler y le cubrimos el pecho con la toalla o el empapador y se le pide que se suene la nariz para garantizar la permeabilidad de las fosas nasales.
3-      Nos ponemos los guantes no estériles y nos colocamos al lado derecho si somos diestros o izquierdo si somos zurdos para determinar la longitud de la sonda. Para ello sostenemos la sonda y la colocamos en la punta de la nariz, desde ahí al lóbulo de la oreja y luego hacia la apófisis xifoides y marcamos la longitud obtenida con un rotulador.  
4-      Conectamos la sonda a la bolsa de drenaje para comprobar que hemos entrado en las vías aéreas debido a que la bolsa se llenara de aire.
5-      Lubricamos el extremo distal de la sonda y lo introducimos por uno de los orificios nasales. La dirigimos hacia abajo y hacia la oreja, haciéndola progresar mediante un movimiento rotatorio. Pedimos al paciente que incline la cabeza hacia atrás lo que facilitará la introducción, con cuidado de no desviar la sonda hacia el cerebro.
6-      Una vez que hemos pasado los cornetes nasales es posible que el paciente sienta náuseas, intentamos tranquilizarlo y pedimos que incline la cabeza hacia delante para cerrar la glotis. Le pedimos al paciente que trague, podemos ayudarle ofreciéndole un vaso de agua para que vaya dando pequeños tragos que ayudarán a introducir la sonda poco a poco con cada movimiento, así evitamos desviarnos hacia la vía aérea.
7-      Introducimos la sonda hasta la señal marcada. Si el paciente presenta tos y observamos que la bolsa se llena de aire significa que hemos penetrado en la vía aérea por lo que deberemos de retirar la sonda y volver a intentarlo.
8-      Comprobamos que hemos colocado correctamente la sonda, para ello podemos aspirar el contenido gástrico (color verde, blanquecino o marrón), insuflar aire con la jeringa, al mismo tiempo que colocamos el fonendoscopio en el epigastrio para escuchar el ruido gorgoteante del aire en el estómago. También podemos comprobarlo mediante una radiografía.
9-      Sostenemos la sonda a la nariz para ello cortamos un trozo de esparadrapo y lo partimos por su centro dejando el otro extremo entero que será el que pegaremos a la parte superior de la nariz, las dos tiras restantes envuelven a la sonda. Debemos de tener cuidado de que la sonda no roce la mucosa de la fosa nasal ya que ocasionará úlceras. Del mismo modo para aquellos pacientes que tengan la sonda un tiempo demasiado largo debemos de rotarla de vez en cuando para que no ocasione úlceras en el estómago debido al roce demasiado largo.
10-   Para finalizar registramos todo el proceso, junto a los hallazgos que hayamos hecho.

Esta práctica debe de ser realizada con especial cuidado ya que pueden aparecer complicaciones como la broncoaspiración, la lesión de fosas nasales, faringe o el esófago, la colocación en la vía aérea o la rotura de varices esofágicas.

Para retirar la sonda:

1-      Lavado de manos y colocación de los guantes.
2-      De nuevo explicamos el proceso al paciente y lo colocamos en posición Fowler
3-      Pinzamos la sonda
4-      Quitamos el esparadrapo de la nariz
5-      Indicar al paciente que realice una inspiración profunda y una espiración lenta
6-      Retiramos la sonda suavemente al mismo tiempo que rápido
7-      Lavamos las fosas nasales y la boca

8-      Registramos todo el proceso para que quede constancia de ello

   María Reíllo Ortega

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