lunes, 10 de noviembre de 2014

Bibliografía 8.

PANCREATITIS CRÓNICA


Smeltzer SC, Bare BG. Enfermería Medicoquirúrgica. Vol I. 10ºEd. México DF: McGrawHill Interamericana; 2004. 1253-1257.


He elegido este tema porque nunca me había cuestionado cuál era la causa de que se produjera una pancreatitis crónica y lo que más me ha impactado es que los signos y síntomas no los padece la persona hasta muy avanzada la enfermedad, pudiendo causar incluso la muerte. Pienso que la gente debe de estar más conciencia de lo que le pasa en el organismo.

La pancreatitis crónica es una inflamación caracterizada por la destrucción anatómica y funcional del páncreas. Las células normales son reemplazadas por tejido fibroso con cada ataque de pancreatitis provocado por un aumento de la presión. Lo que se genera es una obstrucción del conducto pancreático, del colédoco y del duodeno. También produce inflamación y destrucción de las células secretoras del mismo.

La etiología de la pancreatitis crónica es el consumo de alcohol y la desnutrición. Se ha estudiado que los traumatismos abdominales también pueden presentar el mismo cuadro clínico que los enfermos de pancreatitis (golpe contra el volante del coche, golpe con el puño en el mesogastrio o la caída de algún objeto en el abdomen). Todos estos casos pueden desgarrar el conducto pancreático y producirse un pseudoquiste o estenosis.

Las principales manifestaciones que presenta son dolor abdominal superior y dorsalgia intensa, acompañado de vómitos. Los ataques son tan dolorosos que los opiáceos no pueden calmarlo. Conforme avanza la enfermedad, los ataques de dolor son cada vez más intensos, frecuentes y prolongados. También se produce una disminución del peso, ya que no consumen alimentos por anorexia o por temor a que aparezca otro ataque de dolor. Se produce un trastorno de la digestión de grasas y proteinas, las heces se vuelven frecuentes, espumosas y con un olor desagradable, debido a la indigestión de las grasas (esteatorrea). Se forman cálculos de calcio en los conductos pancreáticos.

El tratamiento no quirúrgico consiste en suprimir el alcohol, por lo que a lo mejor se necesita de apoyo psiquiátrico. Aunque las lesiones son irreversibles, la reducción de alcohol remite el dolor. Se administrarán analgésicos fuertes para el dolor. Los procedimientos que se utilizan son muy variados y consisten en facilitar el drenaje del conducto pancreático o resecar el páncreas enfermo. La inyección con alcohol del plexo celiaco ha logrado controlar el dolor.

El tratamiento quirúrgico consiste en aplicar una técnica de drenaje, que es la operación de Puestow (anastomosis látero-lateral del ducto dilatado a un asa de intestino delgado), también llamada pancreatoyeyunostomía. Existe una elevada morbimortalidad, sobre todo porque el paciente queda con una diabetes mellitus de muy difícil control, por lo que se pretende aislar los islotes de Langerhans del páncreas resecado. 

Antonio Ortuno Velasco

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