domingo, 9 de noviembre de 2014

Bibliografía 6.

LAS HEMORROIDES

Bliss DZ, Sawchuk L. Enfermería Médicoquirúrgica: Valoración y Cuidados de Problemas Clínicos. Vol II. 6ª ed. Madrid: Mosby; 2004. p. 1127-9.

He elegido este tema porque siempre había oído hablar de las hemorroides y nunca he sabido exactamente de qué se trataba. Ahora aprovecho la oportunidad para conocer más sobre la enfermedad y sobre qué puede hacer la enfermera para tratarlas a través de esta bibliografía.


Las hemorroides son venas dilatadas que aparecen en la zona anorrectal. Estas pueden ser internas o externas. Las personas que padecen hemorroides manifiestan signos y síntomas como hemorragia, prurito, prolapso y dolor. Esta enfermedad puede aparecer de forma periódica, siempre dependiendo de la presión a la que sometemos a la zona en cuestión.

La causa de esta enfermedad yace en el momento de la defecación, entre otras situaciones de esfuerzo intenso (embarazo, estreñimiento, levantamiento de peso, tiempo prolongado de pie y sentado, y  la hipertensión portal): cuando una persona realiza un sobreesfuerzo con el esfínter anal, este queda debilitado, y si esto ocurre en más ocasiones, la fuerza del músculo será insuficiente para contener las paredes de las venas, las cuales comenzarán a dilatarse creando la hemorroide. Esto altera la circulación hemorroidal y se producen coágulos en las venas, que afloran a la luz del ano, y que en el momento de la defecación, pueden ser fisurados dando lugar a sangrado anal y a una posible futura anemia ferropénica.

Un paciente con hemorroides internas puede no padecer síntomas, y solo sentir dolor cuando se las oprimen, o sangran. Sin embargo, el paciente con hemorroides externas no suele presentar episodios de sangrado ni dolor. Solo ocurre esto cuando la sangre de la hemorroide se coagula y causa una inflamación que sí que traería dolor.

A continuación, comentar las tareas que la enfermera debe llevar a cabo como parte de las intervenciones para pacientes con hemorroides.

Básicamente consiste en la enseñanza del paciente, que debe realizar su autocuidado. El paciente debe prevenir estar mucho tiempo sentado o de pie, usar adecuadamente los medicamentos disponibles para los síntomas graves hemorroidales. Además se recomiendan baños de asiento de 15 a 20 minutos cada día durante una semana para reducir malestar e inflamación. Por otro lado, mencionar que tras una hemorroidectomía, es frecuente que aparezca dolor en provocado por el espasmo del esfínter. La enfermera tiene que ser consciente de que a pesar de ser una intervención menor, el dolor puede llegar a ser muy intenso, por lo que será necesario dar analgésicos para facilitar la defecación.

SUSANA MARTÍNEZ SÁNCHEZ

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