LAS HEMORROIDES
Bliss DZ, Sawchuk L. Enfermería
Médicoquirúrgica: Valoración y Cuidados de Problemas Clínicos. Vol II. 6ª ed. Madrid:
Mosby; 2004. p. 1127-9.
He elegido
este tema porque siempre había oído hablar de las hemorroides y nunca he sabido
exactamente de qué se trataba. Ahora aprovecho la oportunidad para conocer más sobre la enfermedad y sobre qué puede hacer la enfermera para tratarlas a través de esta
bibliografía.
Las
hemorroides son venas dilatadas que aparecen en la zona anorrectal. Estas
pueden ser internas o externas. Las personas que padecen hemorroides
manifiestan signos y síntomas como hemorragia, prurito, prolapso y dolor. Esta
enfermedad puede aparecer de forma periódica, siempre dependiendo de la presión
a la que sometemos a la zona en cuestión.
La causa de
esta enfermedad yace en el momento de la defecación, entre otras situaciones de
esfuerzo intenso (embarazo, estreñimiento, levantamiento de peso, tiempo
prolongado de pie y sentado, y la
hipertensión portal): cuando una persona realiza un sobreesfuerzo con el
esfínter anal, este queda debilitado, y si esto ocurre en más ocasiones, la
fuerza del músculo será insuficiente para contener las paredes de las venas,
las cuales comenzarán a dilatarse creando la hemorroide. Esto altera la
circulación hemorroidal y se producen coágulos en las venas, que afloran a la
luz del ano, y que en el momento de la defecación, pueden ser fisurados dando
lugar a sangrado anal y a una posible futura anemia ferropénica.
Un paciente
con hemorroides internas puede no padecer síntomas, y solo sentir dolor cuando
se las oprimen, o sangran. Sin embargo, el paciente con hemorroides externas no
suele presentar episodios de sangrado ni dolor. Solo ocurre esto cuando la
sangre de la hemorroide se coagula y causa una inflamación que sí que traería
dolor.
A continuación,
comentar las tareas que la enfermera debe llevar a cabo como parte de las
intervenciones para pacientes con hemorroides.
Básicamente
consiste en la enseñanza del paciente, que debe realizar su autocuidado. El
paciente debe prevenir estar mucho tiempo sentado o de pie, usar adecuadamente
los medicamentos disponibles para los síntomas graves hemorroidales. Además se
recomiendan baños de asiento de 15 a 20 minutos cada día durante una semana
para reducir malestar e inflamación. Por otro lado, mencionar que tras una
hemorroidectomía, es frecuente que aparezca dolor en provocado por el espasmo
del esfínter. La enfermera tiene que ser consciente de que a pesar de ser una intervención
menor, el dolor puede llegar a ser muy intenso, por lo que será necesario dar
analgésicos para facilitar la defecación.
SUSANA MARTÍNEZ SÁNCHEZ
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