HEMORROIDES
Rayón E. Enfermedades del recto y del ano. En: Manual de enfermería
medico quirúrgica Vol II. Ed.Madrid.
P300-304
He escogido este tema porque me parece
que es una enfermedad muy común que la gente toma como algo normal y por lo que
mucho deciden no consultar a especialistas tomando medidas caseras o porque es
un tema que causa vergüenza, por ello he decidido ampliar la información
relevante a este tema mediante la consulta a este libro de cuidados enfermeros.
Las hemorroides son un tema sobre el
cual apenas se habla, pero que afecta a muchas personas. Para ser exactos,
todos tenemos hemorroides, estas son plexos de tejido submucoso donde están
contenidas las vénulas y arteriolas del conducto anal. Solo son patológicas
cuando el flujo de sangre en esta zona de vasos sanguíneos se interrumpe. Se
habla de enfermedad hemorroidal cuando hay dilataciones varicosas de las venas
hemorroidales de la región ano
rectal. Las hemorroides internas son pequeñas “almohadillas” con una rica red
arteriovenosa, presentes desde el nacimiento en forma de tres pequeñas masas
dispuestas en la circunferencia anal y cubiertas de mucosa. Pueden ser internas
o externas dependiendo si se encuentran en el interior o exterior del esfínter
anal.
Cuando el esfínter anal se encuentra
en reposo las hemorroides actúan como una válvula de cierre favoreciendo la
continencia. Con la defecación de produce su dilatación que tras la contracción
del esfínter son comprimidas y quedan vacías. En el proceso de desarrollo de
las hemorroides se produce un debilitamiento de los mecanismos de anclaje y un
aumento de la presión interna, así los factores que intervienen en su aparición
son en envejecimiento por el debilitamiento del tejido conjuntivo de soporte, el
estreñimiento prolongado, los esfuerzos intensos al defecar, la bipedestación,
embarazo y parto, todas aquellas causas que compriman las venas hemorroidales.
Las principales manifestaciones de las
hemorroides son las rectorragias (hemorragia de sangre rojo vivo). Las hemorroides
externas se muestran de color azulado
provocando una sensación de ardor en el recto, dolor y prurito o picor que
generalmente se alivia al sentarse.
En las hemorroides internas el
paciente es asintomático, por lo que para poder detectarlas se utilizan pruebas
diagnósticas como la anoscopia o sigmoideoscopia, la inspección visual y exploración digital. Por su parte las hemorroides externas suelen
presentarse trombosadas con la aparición de dolor anal constante, agravado con
la defecación, desapareciendo a la semana, que suelen tratarse mediante
incisión.
El principal tratamiento quirúrgico es la
hemorroidectomía, eliminación quirurgica de las hemorroides, para las
hemorroides de gran tamaño, molestas y que no han respondido a otros
tratamientos. Otros métodos son la ligadura con banda elástica, el tratamiento
con láser o inyecciones esclerosantes. Si queremos evitar la cirugía se puede
recurrir a otros métodos como cremas con lidocaína que reducen el dolor o ablandadores de heces para reducir el esfuerzo y el
estreñimiento, evitando defecaciones dolorosas. El cambio de dieta incluyendo
alimentos ricos en fibra también ayudará
a evitar el estreñimiento.
María Reíllo Ortega
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