miércoles, 29 de octubre de 2014

Cuestionario 5

1. Diferencia entre absceso perianal y hemorroides.

El absceso perianal es una acumulación de pus en el área del ano y el recto, se debe a la infección de las glándulas y la obstrucción de los conductos que comunican con las criptas dando lugar al absceso en el conducto anal, manifestado por un intenso dolor y con fiebre.

Las hemorroides son plexos de tejido submucoso donde están contenidas las vénulas y arteriolas del conducto anal. Solo son patológicas cuando el flujo de sangre se interrumpe, dando lugar a dilataciones varicosas de las venas hemorroidales. Manifestada con síntomas como picor, dolor, exudado o sangrado de la región anal.

2. ¿Qué es una fistula perianal?

El origen de la fístula perianal es un absceso que pudo haber sido drenado por métodos quirúrgicos o de forma espontánea dejando como secuela una comunicación fibrosa anormal  que produce una molesta secreción. También puede estar asociada a enteritis regional, la enfermedad de Crohn o hemorroides.  Se forma un trayecto fibroso situado a nivel de la línea dentada, donde las glándulas anales penetran en el conducto anal. Cuando el orificio fistulos deja de drenar el paciente presenta dolor. Produce una tumefacción dolorosa y molesta con una secreción de material purulento o fecal, con picor, eccema de la piel circundante y manchado de la ropa interior. Ocasionalmente puede producir fiebre.

3. Explica qué es una fisura anal.

Una fisura anal es el desgarro del epitelio anal en su zona más externa. Lesión causada por el paso de heces fecales duras y también es asociado al aumento del tono del músculo anal. En otras ocasiones la diarrea también puede ser un factor.

Son muy comunes en bebés, pero pueden ocurrir a cualquier edad, también son más comunes en mujeres después del parto y en personas con enfermedad de Crohn.

El síntoma más importante es el dolor intenso, desgarrador que se siente en el ano durante o tras la defecación y dura desde minutos hasta varias horas. Además se observa la presencia de sangre "roja viva" no mezclada con las heces que mancha el papel higiénico, picor anal y manchado de moco o mucosidad amarillenta.

MARÍA REILLO ORTEGA

Cuestionario 4

1-Define la gastritis y la colitis ulcerosa

La gastritis se define como la inflamación de la mucosa del estómago, causado por el consumo de sustancias irritantes como medicamentos (ácido acetilsalicílico o ibuprofeno), alcohol o debido a la infección del estómago por el Helicobacter pylori. En la mayoría de las personas es asintomática, en algunos otros aparece dolor en la zona superior del abdomen, vómitos o hematemesis, aumentando el riesgo de cáncer gástrico. Tratado mediante antiácidos, inhibidores de la bomba de protones y antagonistas H2.

La colitis ulcerosa es la inflamación de la mucosa del colón y el recto. Junto a la enfermedad de Crohn son dos formas de enfermedad intestinal inflamatoria (EII). No se conoce muy bien su causa pero el estrés y ciertos alimentos pueden desencadenar algunos síntomas. Algunos de sus síntomas son: dolor abdominal en la zona ventral, cólico, sangre y pus en las heces, diarreas, fiebre, sensación de necesidad de evacuar las heces, aunque los intestinos ya están vacíos (tenesmo) y pérdida de peso.

2-Principales características de la enfermedad de Crohn

La enfermedad de Crohn es una enfermedad intestinal inflamatoria caracterizada por la inflamación de la mucosa de todo el aparato digestivo, desde la boca hasta el ano, afectando a todas las capas. Su etiología es desconocida, aun así se sabe que el sistema inmunitario del propio cuerpo ataca por error y destruye el tejido corporal sano (trastorno auto inmunitario) por lo que las paredes intestinales se van engrosando.

En su aparición intervienen factores genéticos y ambientales, o el consumo de tabaco. Los síntomas dependen de la parte del tubo digestivo que esté afectada. Los principales síntomas son: Dolor abdominal con cólicos, fiebre, fatiga, tenesmo, diarrea acuosa, pérdida de peso, estreñimiento, úlceras, fístulas en el ano, sangrado rectal y sangre en las heces.

3- Helicobacter pylori, tratamiento y detección.

El Helicobacter pylori es una bacteria que afecta al epitelio gástrico causando gastritis y úlceras. Es el único organismo que puede soportar el ambiente extremadamente ácido de nuestro estómago. Para detectar esta bacteria se utiliza un método no invasivo, la prueba del aliento o el test de antígenos en heces.

La triple terapia con un inhibidor de la bomba de protones (IBP) (omeprazol) amoxicilina y claritromicina es el tratamiento, pero se cree que una vez que una infección de H. pylori se ha establecido en el nicho gástrico, persistirá de por vida.

MARÍA REILLO ORTEGA

martes, 28 de octubre de 2014

Práctica 3

SONDA NASOGÁSTRICA

En esta práctica aprendimos las técnicas de la colocación de una sonda nasogástrica a pacientes que han perdido la movilidad bucal o que su alimentación es enteral y no pueden utilizar la boca para la masticación y deglución de los alimentos. También se puede aplicar para realizar un lavado estomacal para cualquier cirugía en la que pueda interrumpir el jugo gástrico. Antes de todo, explicaré en que consiste una sonda nasogástrica y, posteriormente, detallaré la colocación y el mantenimiento de la misma.
El sondaje nasogástrico es una técnica que consiste en la introducción de un tubo flexible en el estómago del paciente a través de la fosa nasal que peor ventilación tenga. Tenemos que recordar que este proceso no tiene por qué ser estéril, pero eso no explica que tenga que ser una técnica sucia. Debemos mantener la limpieza y la higiene en todo momento.

-->El material que necesitaremos es:

  • Sonda nasogástrica.
  • Guantes no estériles.
  • Lubricante hidrosoluble (evitar la vaselina)
  • Gasas
  • Linterna y depresor lingual.
  • Jeringa de 50 ml.
  • Esparadrapo.
  • Bolsa de drenaje.
  • Fonendoscopio.
  • Toalla o empapador desechable

-->El procedimiento para su COLOCACIÓN es:

1. Preparar el campo de trabajo y la sonda nasogástrica correcta (hay de diferentes tamaños dependiendo de la persona a la que se la tengamos que colocar). Lo depositamos todo en el campo estéril y acercamos la mesa auxiliar al paciente.
2. Una vez colocado, nos lavaremos las manos y  procederemos a ponernos los guantes (primero el dominante y luego el no dominante) y demás protección que necesitemos (mascarilla, bata y gafas protectoras)
3. Nos colocaremos en el lado derecho si somos diestros o en el izquierdo si somos zurdos.
4. Identificaremos al paciente, le explicaremos el procedimiento para que contemos con su colaboración.
5. Colocaremos al paciente en posición de Fowler.
6. Una vez ya colocado, deberemos de retirar las prótesis dentales y piercings y examinar por qué orificio respira peor, para introducir la sonda. Antes de nada, deberemos limpiar bien los orificios, invitando al paciente a que se suene y respire profundamente.
7. Cogeremos la sonda nasogástrica y mediremos su longitud. Podemos comprobar que existe alrededor de tres líneas, pero solo tenemos que llegar a la primera línea, que indica justo el paso de esófago a estómago. Una vez comprobada la sonda, mediremos la distancia desde la punta de la nariz al lóbulo de la oreja y de ahí a la apófisis xifoides, y la marcaremos con un rotulador. Luego seguiremos midiendo hasta el epigastrio.
8. Deberemos conectar la sonda a la bolsa de drenaje para comprobar que si entramos en vías aéreas, la bolsa se infla, pudiendo así evitar asfixia.
9. Introducimos la punta de la sonda lubricada por el orificio indicado, dirigiéndola hacia abajo y hacia la oreja del mismo lado. Es recomendable que el paciente empieza a tragar para evitar que la sonda progrese hacia el encéfalo.
10. Cuando se han pasado los cornetes el paciente siente náuseas, por lo que deberemos de relajarlo. Le introduciremos líquido para que el paciente trague y así evitemos que pase a la tráquea.
11. Introduciremos la sonda hasta la primera línea despacio, comprobando que ha llegado bien al estómago. Si llega al estómago, podremos comprobar que la bolsa a la que la hemos conectado empieza a llenarse del jugo gástrico. También podemos insuflar aire con la jeringa de 50 ml, y con ayuda del fonendoscopio, podremos comprobar que se oye un ruido gorgoteante.
12. Fijaremos la sonda con el esparadrapo. Cogeremos una tira partida en dos sin llegar a separarse y se hace el nudo de corbata (un lado se enlaza en una dirección y la otra en la dirección contraria). Después se corta un trozo cuadrado y se apoya sobre la corbata y en la nariz o en otra zona para que no se produzca tirones.
13. Registraremos la colocación, fecha, tipo y número french, así como también la ingesta diaria que necesita.



-->El procedimiento para su RETIRADA es:

1.   Lavarnos las manos y ponernos los guantes (estériles o no estériles)
2.   Colocar al paciente en posición de Fowler.
3.   Pinzar la sonda.
4.   Quitar el esparadrapo que está fijado.
5.   Pedir al paciente que haga una inspiración profunda y una espiración mientras que le vamos hablando para que se distraiga de la retirada de la sonda.
6.   Retiramos la sonda de forma suave, continua y rápida para que haya el menor dolor posible.
7.   Procederemos a limpiar las fosas nasales y la boca.
8.   Registraremos la salida de la sonda, fecha y cantidad de drenaje.

Es importante hacer caso a lo que el paciente sienta mientras que le introducimos o le retiremos la sonda, porque así podremos evitar problemas como hemorragias internas. Una vez que hayamos terminado, nos quitamos guantes, bata, mascarillas, recogemos todos los instrumentales utilizados y tiraremos aquellos que ya no sirvan. Nos limpiaremos la mano después de todo el proceso.

-->Las COMPLICACIONES que pueden aparecer tanto al introducir como al retirar la sonda nasogástrica pueden ser:
  • Obstrucción de la sonda.
  • Irritación o ulceración de la nariz, epistaxis o sangrado nasal.
  • Extracción accidental de la sonda.
  • Neumonía por aspiración.
  • Náuseas o vómitos.
  • Diarrea o estreñimiento dependiendo de la velocidad de introducción de los alimentos.
  • Mediastinitis aguda.
  • Perforaciones del esófago

 Antonio Ortuno Velasco

Bibliografía 6

Problemas anorrectales: Hemorroides 


Lewis S, Heitkemper M, Dirksen S. Problemas del tracto gastrointestinal inferior. En: Zimmaro Bliss D, Sawchuk L. Enfermería  Médico-quirúrgica: Valoración y cuidados de problemas clínicos. Vol II. 6ºed. Madrid: Elsevier; 2004. p . 1127-1128.

He elegido esta bibliografía ya que voy a hablar sobre un problema anorrectal que vimos en clase: las hemorroides. He elegido este problema ya que considero que es importante y que en nuestra sociedad se da en muchas ocasiones. Aunque sean pocas páginas donde he encontrado la información acerca de esto considero que viene muy bien explicado y muy claro por lo que he preferido buscar información sobre las hemorroides ampliando lo que vimos en clase sobre ellas.

Al principio se da una definición de hemorroides. Las hemorroides son venas hemorroidales dilatadas. Pueden ser internas (que se producen más arriba del esfínter interno) o externas (que se producen fuera del esfínter externo). Los síntomas de hemorroides, que incluyen hemorragia, prurito, prolapso y dolor, son comunes en todos los grupos de edad. En las personas afectadas las hemorroides aparecen periódicamente, dependiendo de la cantidad de presión anorrectal.

A continuación se ve la etiología y la fisiopatología de las hemorroides, se cree que las hemorroides aparecen por efecto de la fuerza hecha durante la defecación. Esta fuerza daña los músculos de contención. Cuando los tejidos de sostén del canal anal se debilitan, habitualmente a consecuencia de los esfuerzos durante la defecación, las vénulas se dilatan. Además aumenta el flujo de sangre en el plexo hemorroidal. Las hemorroides pueden ser provocadas por diversos factores entre los que se incluyen el embarazo, el estreñimiento prolongado, los esfuerzos intensos al defecar, el levantamiento de pesos, el tiempo prologando de pie y sentado...

Después se explican las manifestaciones clínicas, en el paciente con hemorroides internas puede ser asintomático, cuando se oprimen las hemorroides internas el paciente siente dolor. Las hemorroides internas pueden sangrar manchando las heces, el papel higiénico... el paciente acostumbra a indicar que siente un dolor crónico y sordo. Las hemorroides externas suelen ser de color rojizo azulado y raramente sangran o provocan dolor a menos que se rompan las venas, suelen provocar dolor intermitente, dolor a la palpación, prurito y quemazón.

Por último se refleja los estudios diagnósticos y la intervención enfermera. Las hemorroides internas se diagnostican mediante la exploración digital, anoscopia o sigmoidoscopia mientras que las externas se pueden diagnosticar mediante la inspección visual y exploración digital. El tratamiento puede consistir en una dieta rica en fibra, aplicar frio a la zona, uso de cremas, supositorios, antiinflamatorios, anestésicos. Como enfermeros el tratamiento conservador en el paciente con hemorroides consiste en la enseñanza para prevenir estreñimiento, evitar estar mucho tiempo de pie o sentado, enseñanza de la dieta, baño de asiento, el uso adecuado de medicamentos....

MANUEL GARCIA DE LA REINA AGUILAR

Cuestionario 5.


1. Diferencia entre absceso perianal y hemorroide

Los abscesos perianales son infecciones de los espacios tubulares de la región anorrectal, es decir, un absceso es una acumulación de material purulento en la zona perianal mientras que  las hemorroides  son venas anormalmente inflamadas o distendidas el conducto anal provocadas por el aumento de sangre en el plexo hemorroidal.

2. ¿ Qué es una fistula perianal?.

Una fístula perianal es un trayecto fibroso ubicado en la región perianal se produce por la presión que provoca el contenido del absceso lo que da lugar a un tubo al exterior. Las fistulas perianales de por sí no tienden a causar daño ni dolor, pero pueden ser irritantes por razón del drenaje del pus y causar picazón (prurito) también en ocasiones pueden manifestar dolor agudo, intenso por el paso del material fecal por la zona durante la deposición.

3. Explica qué es una fisura anal.

Una fisura anal es un desgarro lineal del epitelio del canal anal, es decir, una pequeña grieta o ruptura en el tejido delgado y húmedo (mucosa) que recubre la parte inferior del recto (ano). Son muy comunes en bebés, pero pueden ocurrir a cualquier edad también  las fisuras anales pueden causar deposiciones dolorosas y sangrado. Puede haber sangre en la parte externa de las heces o en el papel higiénico después de una deposición. Los síntomas pueden comenzar de manera repentina o desarrollarse lentamente. Otros síntomas que puede abarcar son: una grieta en la piel que se puede observar cuando el área se estira ligeramente o estreñimiento.

MANUEL GARCÍA DE LA REINA AGUILAR