lunes, 20 de octubre de 2014

Bibliografía 4.

Problemas gastrointestinales: reflujo gastroesofágico

Mantik Lewis S, Mclean Heitkemper M, Ruff Dirksen S. Valoración y Cuidados de Problemas Clínicos. Enfermería Médico-Quirúrgica. Vol.1. 6º ed. Génova: Mosby; 2004. 1037-1041.

En cuanto a la variedad de problemas y trastornos que se desarrollan en el aparato digestivo nos centramos en uno de gran relevancia debido a los problemas que a largo plazo puede desarrollar, en este caso hablamos del reflujo gastroesofágico, tema en el que se ha incidido bastante en clase y que me parece interesante, por lo que he decidido ampliar la información.

El RGE se define como un síndrome caracterizado por el reflujo, el paso del contenido gástrico hacia el esófago inferior alterando la motilidad y la mucosa del esófago. Estas alteraciones se deben al carácter ácido del contenido gástrico cuando el esfínter esofágico inferior es sobrepasado, varios factores pueden causar esta situación como la disminución del vaciamiento gástrico, la hernia de hiato o por la incompetencia del EEI. En este último factor se reduce la presión del EEI por lo que el material pasa de una zona de mayor presión a la de menor, esta disminución de la presión es causada por ciertos alimentos como chocolate, alcohol, comidas grasas y cafeína.

El material ácido contiene elementos como pepsina o sales biliares bastante corrosivas que producen la inflamación e irritación del esófago dando lugar a la esofagitis. Su principal manifestación es la pirosis o quemazón retroesternal, se describe como una sensación de quemazón y presión detrás del esternón que irradia hacia la garganta o mandíbula, pudiendo llegar a despertar a la persona por las noches. Puede ser aliviada con leche, sustancias alcalinas o agua.

El RGE también puede afectar a las vías respiratorias con síntomas como tos, disnea, afonía, odinofagia, sensación de globo o asfixia. La regurgitación también puede darse con la subida del contenido gástrico, caliente y amargo, hacia la el esófago o boca. Saciedad precoz, distensión postprandial, náuseas y vómitos manifiestan un retraso en el vaciamiento gástrico.

Si se tienen alguno de estos síntomas y no es tratado puede dar lugar a la aparición de complicaciones como el esófago de Barret, lesión precancerosa que puede dar lugar al cáncer de esófago. El epitelio escamoso del esófago es sustituido por epitelio columnar cuando la esofagitis se vuelve crónica, apareciendo sangrado y perforación, junto a un mayor riesgo de adenocarcinoma. Las complicaciones respiratorias incluyen broncospasmo, laringospasmo y espasmo cricofaringeo, o neumonías por la aspiración del contenido gástrico en las vías respiratorias.

Las principales pruebas diagnósticas para detectar el RGE son la ingestión de bario, para determinar la erosión de la parte superior del estómago; la endoscopia, con lo que se valora la competencia del EEI o la presencia de estenosis; la biopsia, para diferenciar el esófago de Barret del carcinoma; estudios manométricos, para determinar la presión o la presencia de ácido en el esófago, y los radioisótopos para detectar reflujo y la tasa de vaciamiento.                          

La principal medida para combatir el RGE consiste en la modificación del estilo de vida, cambio de dieta, atención a los fármacos y abandono del consumo de tabaco, ya que todo esto reduce el vaciamiento del esófago y el estómago y reduce su presión. Evitar comidas grasas, tomate o té, así como el hacer comidas frecuentes y copiosas, evitando que sean tardías y los picoteos nocturnos, o el beber aguan entre las comidas y no durante ayudará a disminuir la distensión gástrica. Otra medida muy recomendable es la disminución de peso con lo que se reduce la presión intraabdominal. En cuanto al tratamiento farmacológico se centra en el consumo de antiácidos y antihistamínicos bloqueadores del receptor H2 reduciendo los síntomas y favoreciendo la curación en el 50% de los casos. Los IBP como el omeoprazol disminuyen la secreción de HCl, otros como los fármacos colinérgicos aumentan la presión del EEI y mejoran el vaciamiento gástrico. En el caso de que estos nos hicieran efecto o se combinara con hernia de hiato o estenosis habría que recurrir a los procedimientos antirreflujo, tratamiento quirúrgico en el que el fondo gástrico se envuelve alrededor de la porción inferior del esófago. La fundoplicatura de Nissen o de Toupet son las cirugías antirreflujo estándar. Otro método es la técnica Stretta, mediante endoscopia se coloca un catéter que con energía de radiofrecuencia produce la formación de colágeno en el esófago.

La enfermera deberá de explicar otras medidas a nivel individual para evitar que el RGE se agrave como el abandono del consumo de tabaco o alcohol, la elevación del cabecero de la cama en 30º, no tumbarse 2 horas después de las comidas y evitar los alimentos y las actividades que produzcan reflujo. La enfermera deberá de poner especial atención al consumo de los fármacos, ya que muchos de los mencionados anteriormente producen efectos secundarios como diarreas o estreñimiento.   
 

María Reíllo Ortega        

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