lunes, 27 de octubre de 2014

Bibliografía 6.

TRASTORNOS ANORRECTALES:FÍSTULAS Y FISURAS ANALES

Smeltzer SC, Bare BG. Enfermería medicoquirúrgica. Vol I. 10ºed. México: McGraw-Hill; 2004.1174.

He decidido coger este tema porque no conozco mucho sobre este tipo de patologías, y he descubierto que no son tan leves como yo pensaba, ya que las complicaciones y los problemas de las personas que la poseen son verdaderamente molestas. Como no venía mucha información sobre la fístula y fisuras anales por separado, voy a explicar ambas, intentando también diferenciarlas.
Primero hablaré sobre las fístulas. Las fístulas son trayectos tubulares finos que van desde el ano a un orificio situado en la zona perianal (aclarar que no solo se pueden dar en el ano, sino que también pueden afectar al perineo). Suelen ser ocasionadas por infección, o también por traumatismos, fisuras o enteritis regional. Puede ser que se complique y haya filtración constante de pus o heces por la abertura que se genera en la piel. Otros síntomas son paso de flatos o heces a la vejiga o vagina. Se recomienda cirugía, ya que no suelen cicatrizarse de manera espontánea (deberíamos de aplicar la extirpación). En el preoperatorio, debemos de evacuar el recto sigmoideo aplicando varios enemas y realizando un lavado anorrectal. En el intraoperatorio, introduciremos una sonda metálica fina o una solución de azul de metileno. La fístula se abre mediante una incisión de orificio rectal al de salida y la herida se empaca con gasas para que no manche. Cuando la afectación de los esfínteres es importante, no podemos realizar la sección quirúrgica de los esfínteres, ya que se provocaría una incontinencia anal importante. En estos casos, deberíamos de canalizar el trayecto con una ligadura elástica, que permitirá la sección progresiva de los esfínteres, provocando una fibrosis que fija los músculos y evita la incontinencia fecal. En la fase del postoperatorio, deberemos de realizar curas periódicas de la herida, asegurándonos de que la cicatrización es correcta desde el fondo hasta la superficie.

En cambio, las fisuras son rasgaduras (pudiendo generar úlceras longitudinales) de la mucosa del canal anal. La causa es la misma que la de las fístulas, pudiendo ser traumatismo derivado del paso de una masa grande (como sucede en el caso de los fecalomas), en el cual el esfínter se dilata demasiado y rasga la mucosa anal. Otras causas también relacionadas son por culpa del parto y por abusar de laxantes. Las fisuras se caracterizan por una defecación muy dolorosa, una sensación de quemazón en el ano y hemorragia. En este caso, sí que la mayoría cicatrizan, pero para ello debemos de tomar una serie de medidas: aplicar ablandadores de heces, aumentar el consumo de agua, usar baños de asiento y supositorios emolientes,...los cuales estimulan el reflejo de la defecación y evitan más heridas. Las molestias que puedan generar se alivian con un supositorio que combina un anestésico con un corticoesteroide, aunque en estos casos se requiere dilatación anal mediante la anestesia. Igual que las fístulas, deberemos de aplicar cirugía en aquellos casos en los que no cicatricen. La mayoría de los cirujanos optan por la esfincterotomía con excisión de la fisura. No suelen presentar problemas en la fase de postoperatorio, por lo que hoy día suelen realizarse en programas de cirugía mayor ambulatoria (CMA). Uno de los principales problemas que pueden surgir es la alteración de la continencia anal, desde grados leves a más graves. Es muy importante las medidas higiénico-dietéticas para evitar infección.



Antonio Ortuno Velasco 

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