EL PACIENTE
POSTOPERATORIO
Smeltzer S, Bare B. Enfermería Médico-Quirúrgica. Vol I. 10ª ed. México: McGraw-Hill
Interamericana; 2004. p. 488-513.
He elegido este libro porque explica de forma completa y con
profundidad todo el proceso, con lo cual resulta un libro de gran ayuda para
realizar consultas complejas. A continuación realizare un resumen de lo que me
ha parecido más interesante y que podría complementar muy bien a lo dado en clase.
El periodo posoperatorio abarca desde que el paciente deja
el quirófano y finaliza cuando se le da el alta y abandona el hospital, y es de
duración variable. Durante este periodo los cuidados de enfermería se basan en
reestablecer el equilibrio fisiológico del paciente, aliviar el dolor, prevenir
complicaciones y educar al paciente para que realice su autocuidado con
eficacia.
El postoperatorio se divide en inmediato (fase I, para
personas que requieren cuidados intensivos de enfermería, y fase II, para
personas que requieren una observación menos frecuente y menos cuidados,
propios de pacientes con cirugía sin ingreso) y en diferido. El primero abarca
desde que el paciente entra en la URPA hasta que sale de ella para ser
trasladado a la habitación de hospitalización quirúrgica. El diferido va desde
que el paciente entra en la habitación de hospitalización hasta que es dado de
alta por el cirujano.
En el traslado del paciente desde el quirófano hasta la sala
de despertar se debe prestar mucha
atención a la hipotensión en los cambios de posición, y a las heridas y sus
suturas, pues algunas están en tensión. El paciente debe ir siempre que se
traslade vigilado por el anestesista en la cabecera que controla que sus vías
de respiración permanecen abiertas y otro personal de la salud en el otro lado.
Cuando se deposita al paciente en la cama se le acomoda el entorno y se le hace
una valoración, tras haber recibido la información referente a la operación.
En la sala de despertar el objetivo principal es que el paciente
restablezca sus funciones cardiorrespiratorias por completo, por eso los
cuidados van dirigidos a estos sistemas principalmente, además de que son los
más susceptibles de padecer las complicaciones postoperatorias. Se hace una
valoración inicial, en la que se comprueban
la saturación de oxígeno, la regularidad y amplitud del pulso,
profundidad y naturaleza de las respiraciones, color de la piel, nivel de
conciencia y habilidad para responder a las órdenes, principalmente. Tras la
valoración inicial, cada 15 minutos se vuelve a valorar el estado físico
general y las constantes vitales para comprobar la evolución, por orden de
prioridad:
-
Conservación de la permeabilidad de las vías
respiratorias: para prevenir la
hipoxemia y la hipercapnia, que pueden surgir si las vías respiratorias están
obstruidas y hay hipoventilación
-
Conservación de la estabilidad vascular: para
prevenir la hipotensión y choque, la hemorragia, la hipertensión y las
arritmias.
-
Alivio del dolor y la ansiedad: con la
administración de analgésicos y opioides.
-
Control de la náusea y el vómito: para ellos se
le suministran durante y después de la operación fármacos antieméticos. Hay que
prestar especial atención al paciente cuando avise de que tiene náuseas y
evitar que llegue a la altura de las vías respiratorias y con ello provocar una
aspiración del vómito.
El paciente es dado de alta de la URPA para ser ingresado en
la unidad de hospitalización una vez sus signos vitales sean estables, esté
orientado en cuanto a lugar, acontecimientos y tiempo, no tenga trastornos
pulmonares derivados de la operación, tenga una saturación apropiada de
oxígeno, un gasto urinario adecuado y dolor, náuseas y vómitos controlados.
En las primeras horas se debe hacer un seguimiento continuo
cada poco tiempo para controlar que el paciente está estable y no se le
presentan complicaciones.
Una vez la enfermera de la sala de hospitalización recibe la
información de la valoración que se le ha estado haciendo en la URPA, realiza
de nuevo una valoración para a partir de ella planear los cuidados
postoperatorios y llevar a cabo las intervenciones necesarias para controlar y
evitar problemas como:
-
Complicaciones respiratorias: a causa de la
anestesia, el paciente tiene los músculos para la respiración deprimidos y
puede incluso llegar a producirse una atelectasia.
-
El dolor postoperatorio: dependiendo del tipo de
incisión, el lugar y la magnitud intervenida, puede influir en la intensidad y
percepción del dolor, el cual se debe controlar.
-
Estimulación del gasto cardiaco: los cambios en
el volumen circulante, el estrés de la cirugía, los efectos de los medicamentos
y las preparaciones preoperatorias afectan en conjunto a la función
cardiovascular.
-
Alentar la actividad: la deambulación precoz es
el más importante de los procesos que el paciente debe llevar a cabo ya que la
realización de la misma dispone al paciente para que todo el ritmo del
organismo se recupere, es decir, se recupera la movilidad del aparato
digestivo, se activan sistema circulatorio y respiratorio, etc…
-
La cicatrización de la herida: se debe valorar a
menudo el sitio quirúrgico para ver cómo evolucionan los bordes de la incisión,
la sujeción de los puntos, el tono rojizo, hipersensibilización o drenaje.
También se debe examinar el a´rea en torno a la herida para comprobar si hay
reacciones al apósito, etc.
-
Cambio de vendaje: la enfermera es la que se
encarga de cambiarlos en el periodo posoperatorio inmediato, y estos deben realizarse
para disponer de un ambiente apropiado para la cicatrización, para absorber el
drenaje, para inmovilizar la herida, para proteger la herida contra la
contaminación bacteriana, fomentar la hemostasia, y brindar comodidad física y
mental al paciente.
-
Conservación de la temperatura corporal normal
en el paciente.
-
Tratamiento del funcionamiento gastrointestinal
y reanudación de la digestión del paciente para restablecer el ritmo digestivo
y poder retirar rápidamente la fluidoterapia.
-
Tratamiento de la micción voluntaria para la
retirada de vías del paciente y así evitar ensanchamientos de esfínteres y
otras complicaciones.
-
Mantener un ambiente seguro para el paciente y
proporcionarle apoyo emocional y familiar.
-
Evitar complicaciones potenciales derivadas de
las intervenciones llevadas a cabo en el postoperatorio.
Una vez se establezca una estabilidad en el paciente y no se
observen complicaciones, además de que haya recuperado toda la funcionalidad y
esté completamente orientado podrá procederse al alta del paciente.
Susana Martínez Sánchez
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