ENFERMEDAD DE CROHN
Campos RP, Ramos FM, Enfermedad
intestinal crónica inflamatoria (EICI). En: Enfermería médico-quirúrgica.
Madrid. 2005. P.1294-1299.
La
enfermedad de Crohn o enteritis regional es una enfermedad intestinal
inflamatoria crónica que afecta a todas las capas del tubo digestivo y a los
tejidos adyacentes, desde la boca hasta el ano, aunque con mayor frecuencia en
el íleon terminal, ciego y colon. He
escogido este tema debido a que es una enfermedad que he oído muchas veces,
pero que no sabía bien de que trataba, por lo que me interesa ampliar la
información sobre sus causas o síntomas.
En
relación a su epidemiologia su prevalencia es más alta en jóvenes blancos
occidentales entre los 15-30 años, junto a la intervención de factores
genéticos, inmunológicos e infecciosos.
En los
comienzos de la enfermedad se forman úlceras en forma de pequeños abscesos
convirtiéndose en úlceras superficiales rodeadas de mucosa intestinal que se
van haciendo más profundas y formando fisuras que afecta a las demás capas
dando un aspecto empedrado a la mucosa. Las fisuras atraviesan la pared
intestinal provocando fistulas en la propia piel o órganos contiguos,
produciéndose la estenosis de la pared
intestinal.
Uno de los
problemas de la enfermedad de Crohn es que es asintomática, y puede pasar
inadvertida durante muchos años. Algunos de los síntomas que pueden darse son
malestar general, anorexia, fiebre, molestias abdominales o diarreas, sensación
de necesidad de evacuar las heces, aunque los intestinos ya están vacíos
(tenesmo) y heces con sangre o pus. En una fase más avanzada aparece
fistulización y absificación, estreñimiento, náuseas y vómitos o distensión
abdominal. También se dan carencias nutricionales debido a la mala absorción de
carbohidratos, aminoácidos, grasas o vitaminas, lo que causa anemias por falta
de hierro. También tiene manifestaciones sistémicas como problemas articulares,
trastornos oculares o úlceras en la boca e incluso afectar al ámbito emocional
con depresión.
No se
conocen sus causas aunque de momento se define como un trastorno autoinmunitario. Nuestro propio sistema inmunitario
ataca por error destruyendo el tejido corporal sano. Los factores por los que se puede producir
este hecho son los genes y los antecedentes familiares, factores
ambientales, el tabaquismo o un alto grado de estrés.
Para llevar
a cabo el diagnóstico de esta enfermedad se realizan diferentes pruebas como el
enema con contraste de bario con lo que podemos observar el engrosamiento o la
estenosis de la pared intestinal, así como las fístulas y lesiones. Al igual la
endoscopia nos permite observar el deterioro de la pared intestinal, aunque
corremos mayor riesgo de perforación. Mediante las pruebas hemáticas
determinaremos la fase en la que se encuentra la enfermedad, determinando
anemia o desequilibrios electrolíticos. Por último el examen de heces nos
permite detectar la presencia de moco o sangre.
En
cuanto el tratamiento este va encaminado a paliar los síntomas, a disminuir la
inflamación y a mantener el equilibrio de líquidos y electrolitos. Depende del
estado de la enfermedad y de las características de cada individuo, para que
este pueda llevar una vida normal.
El
tratamiento farmacológico se basa en el consumo de glucocorticoides e
inmunosupresores que reduzcan la inflamación, antidiarreicos para reducir los
espasmos y antibióticos para controlar las infecciones. También se recurre a la
cirugía, aunque no es un tratamiento que definitivamente resuelva la
enfermedad. Se extirpa la parte de intestino afectada y la persona queda
libre de síntomas a corto plazo. Esta operación nunca es curativa, ya que en la
mayoría de los casos la inflamación reaparece cerca del lugar de la cirugía.
Por último la enfermera deberá de incidir en la importancia
del tratamiento dietético en el paciente enfermo de Crohn, aunque esta no la
pueda curar el llevar una dieta equilibrada ayuda en la mejor de la
sintomatología y evita la desnutrición.
María Reíllo Ortega
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