miércoles, 5 de noviembre de 2014

Bibliografía 7.

HEPATITIS

Rayón E. Enfermedades del hígado I: hepatitis. En: Gordo YM, Durango IL. Manual de Enfermería Médico-Quirúrgica. Vol I. Ed. Madrid: Editorial Síntesis; 2001. 459-465.

Me he decantado por hablar de la hepatitis porque considero que es un problema muy importante a nivel actual, del cual existe mucha gente que la padece y sufre sus consecuencias. Considero que es una enfermedad independiente de la situación económica de las personas y a la cual podemos estar expuestos en cualquier sitio. También nosotros, como profesionales, debemos tener precaución con los enfermos en el hospital, porque una de las principales enfermedades que se puede coger es la hepatitis procedente de los pacientes. Nuestro tema del trabajo de campo es la inflamación, así que buscamos patologías relacionadas con la misma, e incluimos la hepatitis como una de las más importantes.

La hepatitis es la inflamación del hígado debido a cualquier infección vírica, sustancias tóxicas o enfermedades autoinmunitarias. La inflamación  puede remitir o evolucionar  hacía una fibrosis, una cirrosis o un cáncer de hígado. Existen cinco tipos de hepatitis: A, B, C, D, E. Los síntomas son malestar general, fiebre, dolor muscular y de cabeza, síntomas digestivos, picor, orina de color oscuro e ictericia en casos graves.

Las hepatitis pueden ser aguda o crónica (esta última se genera cuando el proceso inflamatorio se prolonga más de seis meses). Se puede considerar una hepatopatía parenquimatosa.

Ahora hablaré y haré como un breve resumen de los cinco tipos de hepatitis que podemos encontrar:

Hepatitis
Aclaraciones
Transmisión
Complicaciones
Profilaxis




A
Infección del hígado general.
La infección resulta asintomática u origina un síndrome de hepatitis aguda que puede llegar hasta la hepatitis fulminante.
El virus aparece en las heces durante la fase prodrómica.
Se inicia de 2 a 6 semanas tras la inoculación oral.
El periodo de incubación es de cuatro semanas

Fecal-oral
Se produce por:
·      -Contaminación de alimentos o agua.
·      -Contacto de persona a persona.
        -Contacto sexual oral-anal.
También se puede trasmitir por fluidos corporales (sangre o saliva)
Las personas con mayor riesgo son los niños y las personas que viajan a zonas con higiene insuficiente.
-Ictericia colestásica.
-Hepatitis recurrente.
-Hepatitis fulminante.
La prevención depende de:
-Buena higiene.
-Supervisión de la manipulación del agua, leche y productos de pesca.
-Vigilancia familiar.
-Transmisión profesional.
EXISTE VACUNA.




B
Principales afecciones no superadas a las que se enfrenta la humanidad.
El resultado clínico está determinado por el grado de lesión del hígado.
La destrucción de las células hepáticas empeora cuando se estimula el sistema inmune.
El periodo de incubación es de dos a seis semanas. Durante este tipo se encuentra en el torrente circulatorio.

Se puede transmitir por vía:
·      -Parenteral.
        -Sexual.
        -Perinatal.
    -   -Contacto de persona a persona.
Las personas con mayor riesgo a ser infectadas son los adictos a las drogas por vía parenteral, los profesionales de la salud, hijos de madres infectadas,…
-Hepatitis crónica.
-Hepatitis colestásica.
-Síndrome posthepatitis.
-Necrosis hepática.
-Hepatitis fulminante.
Se requiere:
-Vigilancia epidemiológica.
-Medidas higiénicas.
-Manipulación cuidadosa de instrumental.
EXISTE VACUNA.



C
Aparece en el 50% de los casos de hepatitis.
Entre el 1% y el 3% de los individuos sanos son portadores del virus.
El periodo de incubación está entre 2 semanas y 5 meses.

Se puede transmitir por vía:
        -Percutánea (contacto con sangre y derivados, jeringa, agujas o instrumentales contaminados)
       -Sexual
Los grupos de riesgo son los drogodependientes, los receptores de sangre, los hemofílicos, los multitransfundidos, los pacientes en diálisis y los profesionales sanitarios.
-VHC aguda: el periodo de incubación se extiende de 15 días a seis meses. Un 70% de las veces son asintomáticas.
-VHC crónica: elevación de las transaminasas en las analíticas. Suele conducir a cirrosis hepática
Detección rutinaria  de anti-VHC en los donantes de sangre.
NO EXISTE VACUNA




D
Las vías de transmisión son comunes al virus de la hepatitis B, siendo la parenteral la fundamental.
La prevalencia global de la infección por virus delta en portadores crónicos del VHD es del 5%.
El riesgo de transmisión por transfusión resulta mayor si el receptor es portador crónico del VHD.
Perinatal.
Los grupos de riesgo son los drogodependientes, hemofílicos, multitransfundidos, presos, etc.
-Coinfección (la persona se convierte en portador del virus D y B). Se presenta en forma colostática. Prevalencia de 3%.
-Superinfección (infección perinatal por VHD, con hepatitis crónica).
Prevalencia de 15%
La prevención de la infección del virus B evita la del virus D.


E
No se puede responsabilizar a la hepatitis C de todos los casos de hepatitis “no A no B”.
Tienen las mismas características que la hepatitis A.

Fecal-oral.
Se produce por epidemias causadas por aguas contaminadas en diferentes partes del mundo.
La mortalidad de la hepatitis E es más mortífera que la de la A, sobre todo en mujeres embarazadas y las personas jóvenes
Las mismas que las de la hepatitis A.
Mejorar las condiciones higiénicas, sobre todo con respecto al agua.

El personal de Enfermería cuenta con una mayor probabilidad de contraer hepatitis que el VIH (SIDA). Las herramientas necesarias para protegerse de la exposición en el trabajo son las precauciones universales, la vacuna de la hepatitis B y un conocimiento de la enfermedad.

A pesar lo mortífero que pueden llegar a ser algunas hepatitis, muchos profesionales sanitarios no la ven como un peligro real. Por ejemplo, el VHB se transmite más fácilmente por el pinchazo de una aguja que el VIH.

Podemos reducir el riesgo de infección utilizando, como antes he dicho, las precauciones universales, las cuales son:
  • Utilizar barreras protectoras para impedir que la piel y las mucosas entren en contacto  con la sangre y con los demás fluidos corporales.
  • Cambiar las barreras protectoras después de utilizarlas y lavarse las manos antes y después de quitarse los guantes.
  •  No encapuchar, ni doblar o romper las agujas. No quitar las agujas de las jeringuillas.

Si seguimos todas estas precauciones, estaremos asegurando una seguridad ante cualquier tipo de infección que se pueda generar en unos puestos de trabajo. Es importante recordar que se deben tomar las precauciones con todos los pacientes, INDEPENDIENTEMENTE de su diagnóstico.

Antonio Ortuno Velasco

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