miércoles, 5 de noviembre de 2014

Bibliografía 7


DIVERTICULOSIS Y DIVERTICULITIS

Swearingen LP. Trastornos digestivos. Procesos inflamatorios intestinales. En: Manual de enfermería médico-quirúrgica: intervenciones enfermeras y tratamientos interdisciplinarios. 6º ed. Barcelona. 2008. P637-641

He escogido el tema de la diverticulosis porque hace un par de meses que se lo diagnosticaron a mi abuela y me gustaría saber más sobre las causas y el desarrollo de la enfermedad, así como sus complicaciones y riesgos por lo que he buscado la información en este manual de enfermería medico quirúrgica ya que viene bien sintetizada y explicada.

La enfermedad diverticular se compone de dos afecciones: diverticulosis y diverticulitis. La diverticulosis consiste en la formación de pequeñas evaginaciones en el revestimiento mucoso y submucoso del colon. Pueden aparecer en cualquier parte del intestino, pero con mayor frecuencia aparecen en el colon sigmoide, ya que al ser la parte más estrecha alberga heces más consistentes, ocasionando mayor presión.

Su prevalencia aumenta en personas mayores, a partir de los 40 años de edad, la probabilidad de padecer esta enfermedad aumenta. Casi todas las personas mayores de 80 años la tienen.
Por el momento no se conoce muy bien que causa estos sáculos pero se cree que se debe a una dieta baja en fibra lo que hace aumentar el estreñimiento y la presión intracolica, por ejemplo al defecar.


 Si quedan heces o bacterias atrapadas en los divertículos, se puede producir una diverticulitis. Es la complicación de los divertículos cuando la inflamación comienza a diseminarse al tejido peridiverticular. En casos de mayor complicación puede generarse edema afectando al flujo sanguíneo del divertículo y dando lugar a una isquemia tisular que puede perforar el divertículo y ocasionar una infección extensa y potencialmente mortal.

La mayoría de las personas con la enfermedad no tienen problemas graves, pero algunas personas tienen síntomas intensos. La diverticulitis puede atacar de repente y causar sangrado, infecciones graves, desgarros en los divertículos, fístulas, bloqueos en el sistema digestivo, y en el caso más grave una infección en la que el colon se rompe, provocando que las heces se evacuen desde el colon hacia el abdomen.

En relación a las manifestaciones debemos de diferenciar entre las de la diverticulosis y las de las diverticulitis. En el caso de la diverticulosis muchas personas no tienen síntomas, pero a veces pueden aparecer calambres, hinchazón, sangrado, inflamación y fístulas.

La diverticulitis se manifiesta con dolor en la parte inferior del abdomen,  fiebre, vómitos y cambios en los hábitos de evacuación.
Para detectar los divertículos se pueden realizar varias pruebas como el enema opaco, que detecta el número de divertículos, el hemograma para detectar si hay anemia o la colonoscopia y sigmoidoscopia, que están contraindicadas en el caso de estenosis. Para detectar su inflamación se recurre a la radiografía abdominal, ecografía abdominal o la tomografía computarizada, así como hemocultivos o análisis de orina.

El tratamiento de la diverticulosis depende de la gravedad de los síntomas. En lo referente al dolor se recomienda hacer reposo y aplicar calor en el abdomen.  Lo más importante será el cambio de una dieta rica en fibras aumentando el consumo de frutas y verduras, y el uso de salvado de trigo para aumentar el volumen de las heces y volverlas más blandas para reducir la presión intracólica.
Para la diverticulitis se centrara en resolver la infección y la inflamación mediante una dieta líquida con un aporte muy bajo en fibra para favorecer el reposo del intestino. También se recetaran antibióticos para la infección.

Los divertículos son una enfermedad crónica que podemos mejorar modificando los hábitos alimentarios, pero aun así la diverticulitis puede retornar. En casos muy extremos se recurre a la cirugía para limpiar el intestino y eliminar la parte del colon afectada.

María Reíllo Ortega

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