DIVERTICULOSIS Y DIVERTICULITIS
Swearingen LP.
Trastornos digestivos. Procesos inflamatorios intestinales. En: Manual de
enfermería médico-quirúrgica: intervenciones enfermeras y tratamientos
interdisciplinarios. 6º ed. Barcelona. 2008. P637-641
He escogido el tema de la diverticulosis porque hace un par
de meses que se lo diagnosticaron a mi abuela y me gustaría saber más sobre las
causas y el desarrollo de la enfermedad, así como sus complicaciones y riesgos
por lo que he buscado la información en este manual de enfermería medico
quirúrgica ya que viene bien sintetizada y explicada.
La enfermedad diverticular se compone de dos afecciones:
diverticulosis y diverticulitis. La diverticulosis consiste en la formación de
pequeñas evaginaciones en el revestimiento mucoso y submucoso del colon. Pueden
aparecer en cualquier parte del intestino, pero con mayor frecuencia aparecen
en el colon sigmoide, ya que al ser la parte más estrecha alberga heces más
consistentes, ocasionando mayor presión.
Su prevalencia aumenta en personas mayores, a partir de los
40 años de edad, la probabilidad de padecer esta enfermedad aumenta. Casi todas
las personas mayores de 80 años la tienen.
Por el momento no se conoce muy bien que causa estos sáculos
pero se cree que se debe a una dieta baja en fibra lo que hace aumentar el estreñimiento
y la presión intracolica, por ejemplo al defecar.
Si quedan heces o bacterias atrapadas en los
divertículos, se puede producir una diverticulitis. Es la complicación de los
divertículos cuando la inflamación comienza a diseminarse al tejido
peridiverticular. En casos de mayor complicación puede generarse edema
afectando al flujo sanguíneo del divertículo y dando lugar a una isquemia
tisular que puede perforar el divertículo y ocasionar una infección extensa y
potencialmente mortal.
La mayoría de las personas con la enfermedad no tienen
problemas graves, pero algunas personas tienen síntomas intensos. La
diverticulitis puede atacar de repente y causar sangrado, infecciones graves,
desgarros en los divertículos, fístulas, bloqueos en el sistema digestivo, y en
el caso más grave una infección en la que el colon se rompe, provocando que las
heces se evacuen desde el colon hacia el abdomen.
En relación a las manifestaciones debemos de diferenciar
entre las de la diverticulosis y las de las diverticulitis. En el caso de la
diverticulosis muchas personas no tienen síntomas, pero a veces pueden aparecer
calambres, hinchazón, sangrado, inflamación y fístulas.
La diverticulitis se manifiesta con dolor en la parte
inferior del abdomen, fiebre, vómitos y
cambios en los hábitos de evacuación.
Para detectar los divertículos se pueden realizar varias
pruebas como el enema opaco, que detecta el número de divertículos, el
hemograma para detectar si hay anemia o la colonoscopia y sigmoidoscopia, que
están contraindicadas en el caso de estenosis. Para detectar su inflamación se
recurre a la radiografía abdominal, ecografía abdominal o la tomografía
computarizada, así como hemocultivos o análisis de orina.
El tratamiento de la diverticulosis depende de la gravedad
de los síntomas. En lo referente al dolor se recomienda hacer reposo y aplicar
calor en el abdomen. Lo más importante
será el cambio de una dieta rica en fibras aumentando el consumo de frutas y
verduras, y el uso de salvado de trigo para aumentar el volumen de las heces y
volverlas más blandas para reducir la presión intracólica.
Para la diverticulitis se centrara en resolver la infección
y la inflamación mediante una dieta líquida con un aporte muy bajo en fibra
para favorecer el reposo del intestino. También se recetaran antibióticos para
la infección.
María Reíllo Ortega

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